Señor Director:

Las últimas semanas hemos visto los estragos que ocasionan las tormentas en el norte del país, producto del denominado invierno altiplánico. Si bien este fenómeno ocurre todos los años, en esta oportunidad se ha visto un incremento en la intensidad, duración y zona de influencia de las tormentas producto del cambio climático, en una zona en que paradójicamente el agua escasea. La forma de mitigar los daños a las personas e infraestructura existente, es haciendo obras de encauzamiento, protección de quebradas y obras de regulación de crecidas, que permitan almacenar los altos flujos que generan las tormentas, que actualmente se pierden, minimizando los efectos aguas abajo y guardando el preciado recurso para usarlo el resto del año. En la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile (AIC), hemos conversado que Chile no tiene problemas de agua, sino que está mal distribuida, dado que en el sur hay abundancia y el norte escasez. Para paliar lo anterior sería necesario el desarrollo de alguna de las alternativas que se han conocido para transportar, vía marina o terrestre, los excesos del sur al norte. Por otra parte, consideramos que faltan obras de acumulación para poder almacenar los excedentes de invierno o de verano en el caso del norte, para suplir los déficits de otras temporadas. Por lo tanto, hacemos un llamado a las autoridades para que se activen los proyectos de diseño y construcción de las obras señaladas, para así no tener que seguir lamentando pérdida de vidas y fomentar el uso eficiente del agua, evitando asimismo los altos costos por destrozos y paralizaciones que las tormentas ocasionan para la agricultura, la minería, a la ciudadanía, entre otras actividades.

René Ureta. Director Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile (AIC)

Rodrigo Valenzuela. Presidente Comité Hidráulico Sanitario AIC.